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🌸 Las primeras emociones maternales


Bajo un silencio mágico en el vientre materno, al mismo tiempo que se gesta un nuevo ser, también florece la maternidad en ese bello cuerpo de mujer.

Toda mujer es capaz de dar amor y ternura, pero cuando la maternidad se desarrolla en ella, el amor fluye como un manantial: crea lazos profundos entre ella y cada uno de sus hijos, entre ella y el padre de sus hijos, y entre el padre y los hijos también.

El embarazo —sea planeado, deseado, o incluso una sorpresa, grata o no— representa un cambio radical en la vida de la mujer. Cada hijo transforma su historia.

El primer cambio es la experiencia de sentir la presencia de un nuevo ser dentro de sí. Esa Alma que llega al mundo será parte de su vida para siempre, con un lugar único en su historia y en el universo.

Aunque nadie más pueda ver aún al bebé, la madre sabe que está ahí. Lo siente con ella todo el tiempo. Y quizá sin proponérselo, atraviesa con amor las profundas transformaciones que su cuerpo experimenta durante el embarazo.

En general, el padre acompaña con entusiasmo el ritmo de esta nueva etapa. A veces, sin embargo, le cuesta aceptar los cambios que trae consigo ese hermoso bebé que esperan —un bebé que aún no ve, que no siente como la madre, pero que ya está transformando su vida.

Y así, en medio de todos estos cambios que marcan el inicio de una familia, quedan las anécdotas, las dudas, las sonrisas, los silencios... Momentos únicos que culminan en uno de los actos más poderosos y amorosos de todos: el nacimiento de un hijo.

 
 
 

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